lunes, 20 de abril de 2009

Regencia, paraíso. (aprete aqui)



A Regencia llegué em uma camioneta de um ingeniero agrónomo, que nos llevó a mi y a un amigo de Militao que llevaba uma película para ser exhibida em dicho pueblo. Ya Militao me había conseguido una familia para quedarme en su casa. Ahí luego de preguntar bastante llegué a casa de Doña Iná.

Ahí me recibió un comité de bienvenida, eran como diez personas de diferentes edades todas reunidas alrededor de una mesa. Ahí me preguntaron de donde venía, y a pesar de que le dije que dormía en cualquier lugar y no quería incomodar a nadie, la abuela de la familia y la madre de todos me dió su cama para irse a dormir al living, ahí tuve el primer gesto de una hospitalidad increíbe, esa que nos hace sentir pequeños. Con esta familia me sentí como en mi casa, todos los días se comía en una mesa enorme, llegaban todos los hijos e hijas de Ina, con sus respectivos hijos, por lo que a veces la turma llegaba a ser de 40 personas, de todas las edades. El clima siempre era de tranquilidad y de charla en medio de banquetes con peces, cangrejo, feijao, tallarines, y jugos de todo tipo de frutas que tenían en el jardín.





Con cada uno de los miembros de la familia generé una relación especial, todo esto llevó a que aunque fuera con la idea de quedarme tres días, me quedara diez.



El primer día fui a jugar al fútbol de salón, y no fue que me destaqué, pero metí un golcito lindo que me la tiró el golero la paré con la rodillá, sin que cayerá le pegué con el pie para acomodármela para el arco rival y dando una vuelta chuteé a lo Zidane y la clavé a un ángulo, ahí salió algún grito de la tribuna de algarabía, que hizo olvidar la pelota anterior que había perdido y que hizo que nos clavaran.

Luego de eso vi una casa con tapas de discos de pasta afuera, y como me dió la curiosidad, paré para preguntar quién vivía, en la puerta estaba Mariola, rasta de piel oscura de voz tranquila y ritmo lento con el que luego nos haríamos bastante amigos, me dijo que vivía Ronaldo. Al rato de estar sentado charlando en la puerta de la casa, llegaba en bicicleta un personaje de unos cincuenta años, bigote tupido pero ni muy ancho ni muy largo. El legendario Ronaldo tiene una colección de discos de vinilos de aproximadamente 15.000 piezas, lo que hace que como sus casa es muy pequeña la mayor parte esté ocupada por los discos de pasta. En su casa todo es permitido, cualquier tipo de infusión, como de humo, como de expresión artística, es así que sus paredes están todas dibujadas, con retratos, de Lennon, de el mismo, tanto como dibujos abstractos,quién quiere intervenir, puede.





Ese fue el primero de varios días de charlas compartidas en la cocina de Ronaldo, de paredes de ladrillo y de cuchillos de todos los tamaños y formas colgados. Las charlas eran entre cachaças, risas, humos, reflexiones metafísicas y zoológicas. Varios de los días que fuimos Ronaldo estaba lavando, cosa que no hacía desde noviembre. Su ropero constaba basicamente de dos camisetas, un par de chanclestas y veinte bermudas, nunca lo vi de camiseta. El tiempo aproximado que usaba cada bermuda era de una semana y media según él.


En otra de esas noches conocí a Natal (navidad en portugués) un pintor primitivista, de piel bien negra y de unos 55 años con el que también hicimos una gran amistad, algunas noches conversábamos hasta el amanecer de arte, de música y en fin de lo que nos viniera en ganas. La casa de Natal está decorada de una forma muy curiosa







Ya el primer día por obra del destino caí en una fiesta íntima, donde había un fuego prendido con una plancha arriba, ahí se tiraban los camarones y cuando estaban hechos que estaban bien rojos, se le ponía un poco de limón gallego, que es uno naranja por dentro y un poco más dulce, pero igualemente ácido, y al buche el manjar del mar. Esa noche de guitarras y percusiones con lo que se tuviera a mano, me presentaron a Gurú, este es hijo de Militao me dijeron. Gurú es el mestre del aerial (maniobra de surf de saltar con la tabla y volar por unos segundos) me agregaron. En esa fiesta conocí a Rolao dibujante y tallador en madera, que por esa época andaba haciéndoles tatuajes gratis a sus amigo, casi me hago uno, pero no encontré un motivo que me llamara la atención.

Hice tres paseos que fueron preciosos, el primero fue la pesca de camaron al Río Dulce, en esa ocasión salimos con Rolao y Gurú en un bote, y navegamos como cuatro kilómetros río arriba, llegamos a una fazenda donde vivía una gente macanuda, comimos unos cacaos, y unas acerolas, y nos tiramos al Río en busca de los camarones, estos generalmente se cazan con la mano metiéndola en los agujeros de barro que se encuentran abajo de los juncos y de las plantas de agua, por esto hay que meterse entre las plantas a veces un metro y medio abajo del agua. Puse mucho empeño en pescar algún camarón, ya que quería que me reconocieran el trabajo, por eso mientras ellos sacaron más de una docena en una hora yo investigaba metiendo la mano en todos lados entre los musgos , pero por falta de costumbre cuando tocaba algo que se movia en vez de apretar, sacaba rápido la mano. Estuve una hora en el agua y nada. Después agarré unos cacaos y me puse a comer sobre la canoa, luego pensé que eso no podía quedar así, me tiré de nuevo y luego de veinte minutos en el agua, me pareció palpar algo en un hueco, apreté y cuando saqué la mano salió un camarón largo como un gato más o menos, ahí grité “pegué um” y en seguida Gurú grito “olha Rolao o gringo pegó um pitu (camarón)” “ ehhh gringo parabens” gritó desde lejos y me aplaudieron entre los dos. Fue una tarde increíble.



Otro día fui con Anildo el cazulo (hijo más chico en Brasil) de Iná, al proyecto Tamar, que es una ong que trabaja en todo el litoral, desde Ceará hasta Santa Catarina, protegiendo las tortugas. Ahí conversamos un poco sobre las diferentes especies, y me dijeron que iban a limpiar la piscina de las tortugas, a lo que obviamente ofrecí mi ayuda al instante. Ahí comenzamos a limpiar las tortugas gigantes, de 20 o 30 años cada una, de hasta 150 kilos algunas. Ahí compartimos un momento lindo entre las tortugas, lo que cerramos con una café compartido al final.









Volvimos caminando por la playa los siete kilómetros desde la reserva hasta el pueblo, en ese trayecto la playa está llena de refugios creados por pescadores, con los palos que trae la corriente. En el camino comenzamos a recoger todo tipo de fruta, que caen en el Río Doce y el agua las trae, recogimos caja (fruta naranja parecida a un quinoto, muy buena para jugos), jenipapo y coco. Fue una caminata linda por la ribera del océano.














Otra tarde fuimos a una isla con Mariola, Dudú fumos de canoa, comimos unos cacaos y luego volvimos para hacer una feijoada.





Cada día en Regencia fue increíble, con una familia que me hizo sentir como en casa, con una barra linda de amigo pescadores\surfistas con los que compartimos momentos increíbles y con una belleza natural que deslumbraba.







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viernes, 17 de abril de 2009

Linhares y Mestre Militao



Para llegar a Linhares desde Vitoria, Mestre Militao utilizó su amplia red de contactos, para conseguir un aventón en un omnibus que se encargaba de llevar a personas al hospital público de Vitoria para ser atendidos por especialistas. Estuvimos esperando dos horas a una veterana que saliera del otorrino, y cuando la fuimos a buscar ya se había ido, por lo que el chofer la buscó por toda la ciudad. Por lo que demoramos 6 horas en hacer un trajecto de 180 kilómetros.


Cuando llegamos Militao me estaba esperando en la puerta de un club, así qeu luego de las presentaciones cargué las mochilas al hombro y enfilamos para us casa. Militao es un tipo conocido por toda la ciudad, cuando va caminando le gritan, lo saludan, lo invitan una cerveza, es un tipo muy querido. Luiz Mauro como es el nombre completo de nuestro amigo, fue paracaidista del ejército y en esa época recorrió todo Brasil, por lo que conoce todos los límites desde el amazonas, pasando por el litoral con su infinidad de islas, el centro oeste por Mato Grosso, hasta el Sur por Río Grande.




En la casa de Militao vive su esposa Solange, y cinco de sus hijos, dos varones y tres mujeres, con los que entable una muy buena relación, sobre todo con Jazmine y Tanni que tienen 14 y 18 respectivamente. Con ellas salía a caminar y conversábamos bastante. Los cinco hijos de Militao hacen Capoeira Angola, por lo que las hijas si bien son adolescentes tienen una musculatura de levantador de pesas. En la casa de Miltao se come frente al televisor como en la mayoría de las casas de Brasil, een esta casa la televisión se prendía cuando se levantaba el primero y se apagaba cuando se acostaba el último.



Cuando llegué había una olla grande donde había como en una salsa de tomate una cabeza de pescado que sobresalía y parecía que me miraba, también tenía banana, fue la primera vez que vi una moqueca, comida tradicional en los estados de Bahía y Espírito Santo.

Salimos con Militao y tomamos una cerveza en cada bar que nos invitaba algún amigo de él, luego me presentó a medio Linhares desde la barrendera del municipio hasta el prefecto, todos lo conocen y lo respetan. En ese roteiro llegamos a casa de unos pescadores y conversamos sobre como se encontraba el río, y luego fuimos a la casa del vice prefeito y nos tomamos un café con leche, con galletitas y queso minas, el más común por estos lares.







Militao es un tipo con el que no me gustaría tener problemas, sabe ocho artes marciales y es mestre de capoeira, por lo que aun llegando a los cincuenta parece tener treinta años. Trabaja con medio ambiente y tiene una conciencia ecológica muy grande, es un tipo que entra a un bosque o mata solo con un cuchillo, y se queda dos semanas haciendo investigaciones comiendo y bebiendo de lo que la naturaleza le brinda.

En una de esas salidas paramos en un bar, en frente a una lagunita artificial preciosa, conversando me dijo que esa laguna en otra época estaba muy contaminada, llena de basura, y con una mata baja, pero que él había hecho un proyecto y en un año lograron limpiar toda la laguna, ahora hasta se puede pescar.



La gente a la vez que lo respeta le teme un poco, porque tiene historias de haberle dado surras a varios fazenderos, que estaban desmatando la zona, como también a varios narcotraficantes, sin embargo cuando se le conoce, se encuentra un tipo generoso, hospitalario y curioso.
Me resultó interesante, porque no tiene educación formal, más allá de la escuela, pero es un tipo con un conocimiento muy profundo de la cultura afrodescendiente, tanto como de la biogeografía autóctona, así como de la historia de sus antepasados. Militao me dió una cantidad de contactos por todo Brasil que me ayudaron a conocer otras familias, y amigos, por lo que fue mi guía espiritual, en las semanas que siguieron.
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viernes, 27 de marzo de 2009

Vila Velha y Mestre Alvaro (aprete aquí)


Vila Velha (Espírito Santo), casa de Henrique


Vilha Velha es una de las ciudades más antiguas de Brasil, data de aproximadamente 400 años. Se encuentra dentro de la gran Victoria que es la capital del estado de Espírito Santo y uno de los puertos más importantes de Brasil ya que es el puerto por donde sale todo lo que se extrae en el estado de Minas Gerais que es uno de los estados más ricos de Brasil. Vila Velha es una ciudad anexa, con unas playas hermosas de agua celeste, con morros que se adentran en el océano y con ríos que la atraviesan de punta a punta.



Cuando me bajé del camión con el que había venido casi desde Río, Henrique me estaba esperando. Comenzamos a hablar de viajes, ya que el también es mochilero y ha viajado por gran parte de Sudamérica, aparte de eso es pianista, y da clases de arte en la escuela. Me dijo apenas me levantó que estaba medio apurado porque tenía que dar clases a las 10 de la noche, como me picó la curiosidad, le pregunté si lo podía acompañar para ver como daba la clase, me dijo que no había problemas por lo que dejé las cosas, y emprendimos viaje. Eran clases de escuela para adultos en la fabela San Gabriel, Henrique me presentó y de algún modo me enganchó con las maravillas del mundo que era el tema que venían dando, por lo que en mi todavía limitado portugués comencé a hablarle de mi viaje y que las maravillas que yo estaba buscando no eran monumentos sino conocer costumbres, modos de ver la vida de personas distintas a mi. La mayoría de ellos no habían conocido a ningún extranjero, por lo que fui centro de atención y de risitas cómplices. Fue una charla linda que ante preguntas tan simples como porqué viajaba, me hicieron pensar y afirmar algunas ideas que llevaba conmigo.



Ese día caí como plomo, y al otro día me levanté temprano y me fui para la playa, en el camino paré en la feria (cosa que suelo hacer en Uruguay) a ver la cantidad de frutas verduras, y frutos de mar que vendían. Llegado a la playa encontré el agua en un celeste hermoso, ahí me puse los lentes de nadar y me fui a chapotear un poquito. Habré nadado unas 4 cuadras cuando de golpe sentí como una electricidad en la cara, luego en los dos brazos, sin darme cuenta me había puesto un agua viva enorme de sombrero. Apenas salí la piel comenzó a arder bastante, y le pregunté al salvavidas que podía hacer para calmar un poco el ardor, estaba un poco asustado porque no conocía las aguas vivas de acá, capaz que eran más dañinas que la que conocía. Me dijo que lo único que iba a experimentar era ardor y que me colocara vinagre. Inmediatamente fui hasta los puestitos de la playa y comencé a preguntar si tenían vinagre, pregunté en cinco puestos y nada, uno me dijo que tenía agua helada del mar, me pasé un poco y no calmó mucho. A partir de ahí me di cuenta que lo único que tenía que hacer era esperar que mi cuerpo terminara con la reacción, por lo que me senté en la arena a sentir el ardor, coloqué mi atención en sentir como el cuerpo funcionaba frente a la sustancia irritante.

Luego me fui caminando por la rambla que está llena de gente vendiendo cangrejos del tamaño de un gato mas o menos, ellos los colocan todos juntos y como se comienzan a atenazar entre ellos quedan como una pelota gigante.



Henrique vive con la madre y la tía (dos veteranas fantásticas, muy divertidas), Alyson amigo de Henrique que casi vive ahí, tres gatos macanudos (aunque con uno tuve lío) y dos perros. Suely o Ely (madre y tía respectivamente) eran siempre mi compañía a la hora del café. En esta casa como se cocinaba poco, cociné casi todos los días, algunas de las recetas fueron pizza de levadura (he evolucionado notoriamente) con muzzarella, panceta y choclo; feijoada; tallarines con salsa rosa y hasta una buena feijoada charrúa (después les paso la receta)





Mestre Alvaro, escalada



Por una página de internet Mochileiros.com, comencé a buscar estando en Río alguna información sobre Espírito Santo y sobre sus playas. Ahí, vi que en un foro había planeada una subida al Mestre Álvaro, morro que queda en el municipio de Serra que es parte de la gran Vitoria. Ahí me puse en contacto con la gente que lo estaba organizando y apenas llegué a Vila Velha, los llamé para coordinar, así que todo arreglado el día anterior me quedé en casa de un primo de Henrique, y a las 5 de la mañana estaba en pie listo para la travesía.


Cuando llegué a eso de las 6 al lugar del encuentro no estaba ni el loro. Al rato cayó Patrick, que era el organizador y luego Thiago un paulista que también se había sumado a la travesía. Una cosa que aprendí viajando, es que uno debe mantener el nivel de expectativas lo más bajo posible, para que cada nueva vivencia pueda ser una grata sorpresa, aun así me había hecho a la idea que íbamos a ser un grupo más grande.

Cuando llegamos a la comunidad (o fabela, pero en general es un término que acarrea una connotación negativa, de peligro y que en muchas ocasiones no condice con la realidad) que queda de camino para la base del cerro, Patrick comenzó a golpear en las casas y a despertar a amigos ya que había vivido ahí hacía unos años, de a poquito comenzaron a salir algunas caras con lagañas complicadas por la hora, sería el resto de nuestro equipo expeditivo: Ze mancin, Vitor y Soró.




Primero tuvimos que atravesar unos puentes bien finos, por lo que había que pasar haciendo equilibrio para no caer en una cañada. Luego por unos bañados llenos de aves silvestres, caminamos un kilómetro más y entramos en un parque, donde pasamos por unos estanques de potabilización de agua, hasta que llegamos a un campo lleno de cebúes y árboles frutales, pasando nos encontramos con la base del Mestre Álvaro, que es el pico que se divisa más sobre la izquierda en la foto de abajo.



El primer trecho fue con una empinada leve, con espacios secos y total seguridad en el apoyo. De a poquito y a medida que se iba subeindo se comenzaba a vislumbrar un paisaje precioso de verdes mezcaldos con el fondó azul del océano. Comenzamos a entrar en la mata y fuimos parando en cada espejo de agua que encontramos. En el que se ve en la foto estuvimos saltando de las piedras, algunas altas no me animé ya que la profundidad era de metro y medio, aunque Patrick y Mancin saltaron de cabeza como se podrá ver en la foto.



Por momentos la escalada fue bastante exigente teniendo que afrontar empinadas de 70 grados, agarrándose de la raíz de un árbol para escalar las piedras, y tomándose las manos para ayudar al que venía atrás. La vegetación fue cambiante por momentos de una espesura que formaba un tunel, casi sin dejar entrar la luz, por otros momentos fue de piedra y abierto con mata más baja.

También encontramos grutas, y pequeñas cascaditas que son muy importantes para descansar, remojarse y recargar la cantimplora.





La mata atlántica que es la vegetación que predomina en Brasil, desde el Sur de Río Grande hasta practicamente el centro de Bahía, donde comienza el sertao, que es casi desértico, es uno de los ecosistemas más ricos en especies tanto vegetales como animales, es así que conociendo un poco uno se puede quedar días en cualquier bosque, comiendo y bebiendo de lo que tiene la naturaleza para ofrecer. A nosotros nos ofreció una jaca que es una fruta de dioses, del tamaño de una sandía, con unos gajos dulces y abundantes en fibra que alimentan más que una milanesa el gaucho.






En esta riqueza nos encontramos con algunos monos que nos seguían desde las copas de los árboles, tanto como pájaros que por su paleta de colores parecían pintados, y muchos insectos de todo tamaño. Particularmente la que más me gustó fue la que verán a continuación. La molestamos un poquito para fotografiarla en posición de ataque. Luego nos encontraríamos con otra que para mi sorpresa caminaba sobre el agua como Jesús.









El resto de la subida fue muy exigente, con paisajes cada vez más extraordinarios, la última súbida fue sobre piedras, y a paisaje descubierto, es aquí donde hay que tomar especial atención en el camino, porque el paisaje distrae. Llegamos con las camisetas empapadas es sudor a la cima y nos dimos un abrazo de gol con grito, para festejar la llegada a la cima.





En la cima descansamos, conocimos personas con las que hicimos un almuerzo compartido, charlamos de la vida mirando el paisaje, nos reímos, filosofamos sobre pequeños asuntos cotidianos, en fin, disfrutamos de ese día que quedaría en la memoria.





La bajada se hace más rápido, pero es un poquito más peligrosa, porque uno no lleva la atención que lleva en la subida, aun así salvo algún dolor característico de la exigencia física, fue bastante tranquilo. Es una sensación muy linda cuando la travesía está finalizada y se toma un baño y se come una comidita rica, en mi caso fue en la casa de Vitor, que tomamos jugos de frutas y dos platos de feijoada para reponer.



Para ver todas las fotos pueden entrar aquí. También encontrarán otras fotos, pero las crónicas aun están por ser escritas.
http://picasaweb.google.com/elpebete/VilaVelhaYMestreAlvaro?feat=directlink

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jueves, 26 de marzo de 2009

Viaje a Dedo, Río de Janeiro - Vila Velha (aprete aquí)

Viaje a dedo Río de Janeiro, Vila Velha (Espírito Santo)

La partida de Río no fue fácil, hacía días que estaba y me costaba afrontar lo desconocido, ya que nunca había ido más al norte de Río de Janeiro, eso sin decir que los últimos grandes viajes los había hecho con Caíto, ahora sin ella no sabía si iba a tener suerte.

Decidí tomar un omnibus desde Copacabana (en el viaje para toma ya me puse a charlar con el chofer y macanudo él, no me cobró el pasaje) hasta Praça XV donde salen muchos interdepartamentales.




Aquí me tomé uno que fuera por la VR 101, que es la ruta por la que he hecho todo el viaje, ya que atraviesa Brasil de Sur a Norte. Ahí ya yendo en el primer bus ya el chofer me iba diciendo donde le parecía que había una buena estación para pedir carona, a partir de ahí ya sabía que tomar para llegar a un posto que en teoría tenía camiones. Cuando llegué a dicha estación de servicio había solamente un camión y algún auto que pasaba, aun así me dejaron dejar la mochila en la tienda, así que me compré un guaravitón y me puse a conversar con los pisteros, con los camioneros y con las mujeres de la tienda, cuando hay buena onda, que es en la mayoría de los casos, uno sabe que tarde o temprano se va a mover.

Ahí luego de estar media hora un veterinario me dice que iba 50 km más adelante, le pregunté si había algún posto bueno sobre la derecha y me dijo que sí, por lo que agarré viaje en el acto. Tipo macanudo, trabajaba en control de plagas, profesor de vela que había viajado por las costas de Brasil, y tenía el sueño de agarrar a su familia y llevarla a hacer un viajecito en su barquito a vela. Cuando llegamos a la Shell, era una señora estación de servicio, con lanchonete, con una pista grande para camiones. La gente era muy macanuda, charlé con muchos empleados y con el dueño también, me invitaron un café, y me dijeron que pasaba mucho camión para Victoria que me ayudarían.

Ahí preguntando y preguntando llegué hasta un camión blanco, con trayler freezer. "Desculpa irmao, eu sou Uruguaio, e estou seguindo um sonho, indo de carona pra Méjico, é agora estou indo pra Vitoria, e preguntaba-me sim voce iba pra lá" El tipo se quedó mirándome sin decirme nada, decidiendo, ahí viendo que estaba decidiendo si le parecía confiable, agregué "o que acontece é que começe meu viagem com minha namorada, desde Uruguay até Río, daí ela voltou pra terminar sua faculdade e eu segui viagando pra conhecer", soltó un "tudo bem", y como un "entao, posso pegar as coisas?" "pode".

Ahí loco de alegría agarré las cosas y donde estaba la mochila, estaba el camionero que me llevaría, por lo que le dije al empleado con el que ya eramos amigos, "pegué carona com ele", me dijo "vai tranquilo este cara é boa gente". Subí al camión y emprendimos el viaje, me dijo si me molestaba que fumara un cigarro, le dije que fumara tranquilo, luego me dijo si me molestaba que armara un baseadinho (baseado-porro), le dije que no me molestaba.

Al rato de estar viajando vi que tenía un importante equipo de música, y le pregunto que puede reproducir, me dce que dvd y todo por lo que automaticamente saqué la música que llevo conmigo en dvd y como a Junior (camionero) le gusta el reaggae comenzaron a pasar grandes discos.

Sonó

Bob Marley-Kaya
Boubacar Traoré- Djonkana (músico africano despegado)
Edson Gomez- Reagge brasilero poderoso (disco de Junior)
La Vela Puerca- Deskarado (para mi alto disco de la Vela, sumamente movedizo)
Tribo de Jah- Banda legendaria del reaggae brasilero, cuyos miembros son ciegos (disco de junior)
Led Zeppelin- Physical Grafitti (sin palabras)
Mato Seco- Rico reaggae brasilero (disco de junior)
Pink Floyd- Dark Side of the Moon, The Wall (no requiere comentario)
Amadou et Mariam- M´bife- Banda Senegalesa en la que los que cantan son una pareja casados y con 7 hijos que también cantan.

El manejaba a 60 km por hora, muy tranquilo, como había un estado, le pregunté si no le jodía para manejar la maconha y me dijo que nunca había tenido accidentes, y que prefería así.

El viaje fue sumamente lindo, las sierras se abrían y donde antes había mata atlántica, hoy hay tierra seca con caña de azúcar. Paramos a tomar una ducha, y luego de otra hora de viaje paramos para almorzar el famoso PF (como le dicen al Prato Feito) que es toda la comida que puedas poner arriba de un plato por un precio fijo, acá ya probé como 4 verduras que no conocía.


Aquí en el televisor sonaba una música sertaneja bien tocada, con guitarras nítidas y swingueras. Luego de mirar un poco el televisor vi que era un Dios es amor. Aquí vi nuevamente el poderío de esta institución (una de varias, dependiendo la región cual es más fuerte), ahí entendí que esta iglesia representa todo lo que muchas personas quieren ser, tiene el arte con grandes músicos, tiene el lujo, ya que sus locales son construcciones increíbles, tienen a dios con ellos, y tienen fama (aquí todos pueden tener sus minutos de fama), los pastores tienen estilo para vestirse , andan en lindos autos negros, tienen lindas mujeres, es desde la promesa de satisfacción de los deseos más fuerte que funciona esta iglesia, aunque no se hasta donde está alejada de otras.

Volvimos a la ruta, yo dormí un poco ya que entre la ansiedad de la partida y el arreglo de las cosas no había pegado un ojo. Luego fuimos pasando por pequeñas ciudades charlando de la vida, y cuando bajó un poquito el sol paramos a tomar un merienda. Pedimos cada uno un açaí, con leite, banana, maní, granola. Cuando llegó eran dos jarras litro de batida violeta, acompañado con una tortita, todo nos salió muy barato.

Entre una conversa y otra llegamos a Vila Velha donde ya había hablado con Henrique por Couchsurfing, que me iba a alojar, ahí lo llamamos desde el camión, así que cuando llegué al depósito me estaba esperando con el auto, para ir directo a su casa.

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