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martes, 16 de noviembre de 2010

Presentación del libro Poesía para la Supervivencia, con Preludio del Rodri Ormaechea

No resulta simple una descripción del autor que capte en pocas palabras la esencia peculiar, la forma única de vivir y escribir de este personaje llamado Germán “Pebete” Ormaechea.

Nacido en abril del 83´ en las duraznenses riberas del Yi, recibió de pequeño su apodo por su parecido físico al emparedado animador de fiestas infantiles. Deportista incansable probó el karate, la ingratitud del puesto de arquero de baby fútbol y deleitó con su amor por el básquetbol.

Celebrador de la amistad y la familia, su facilidad para reírse de sí mismo y cultivar vínculos lo ha hecho un personaje único, entrañable. Ambidiestro para risa y lágrima como comunicación manifestó desde siempre avidez por aprender de todo y todos.

Esa curiosidad lo impulsó a dar una vuelta por la vida, convencido que el mundo está lleno de amigos por conocer, de anécdotas a coleccionar. En estos periplos asoman versos con los cuales hoy nos encontramos.
Su estilo propio de escribir es simplemente el reflejo de una forma única de existir el autor nos regala su poesía para la supervivencia. Ésta incluye recetas de mundos nuevos, condimentando historias de conocernos, viajando en el asiento del acompañante por su universo.

Nos invita a compartir su forma de seguir coleccionando nuevos viejos amigos, compartiendo sueños y desvelos, contando de donde viene, construyendo con nosotros hacia dónde va.

Rodrigo Ormaechea


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lunes, 20 de abril de 2009

Regencia, paraíso. (aprete aqui)



A Regencia llegué em uma camioneta de um ingeniero agrónomo, que nos llevó a mi y a un amigo de Militao que llevaba uma película para ser exhibida em dicho pueblo. Ya Militao me había conseguido una familia para quedarme en su casa. Ahí luego de preguntar bastante llegué a casa de Doña Iná.

Ahí me recibió un comité de bienvenida, eran como diez personas de diferentes edades todas reunidas alrededor de una mesa. Ahí me preguntaron de donde venía, y a pesar de que le dije que dormía en cualquier lugar y no quería incomodar a nadie, la abuela de la familia y la madre de todos me dió su cama para irse a dormir al living, ahí tuve el primer gesto de una hospitalidad increíbe, esa que nos hace sentir pequeños. Con esta familia me sentí como en mi casa, todos los días se comía en una mesa enorme, llegaban todos los hijos e hijas de Ina, con sus respectivos hijos, por lo que a veces la turma llegaba a ser de 40 personas, de todas las edades. El clima siempre era de tranquilidad y de charla en medio de banquetes con peces, cangrejo, feijao, tallarines, y jugos de todo tipo de frutas que tenían en el jardín.





Con cada uno de los miembros de la familia generé una relación especial, todo esto llevó a que aunque fuera con la idea de quedarme tres días, me quedara diez.



El primer día fui a jugar al fútbol de salón, y no fue que me destaqué, pero metí un golcito lindo que me la tiró el golero la paré con la rodillá, sin que cayerá le pegué con el pie para acomodármela para el arco rival y dando una vuelta chuteé a lo Zidane y la clavé a un ángulo, ahí salió algún grito de la tribuna de algarabía, que hizo olvidar la pelota anterior que había perdido y que hizo que nos clavaran.

Luego de eso vi una casa con tapas de discos de pasta afuera, y como me dió la curiosidad, paré para preguntar quién vivía, en la puerta estaba Mariola, rasta de piel oscura de voz tranquila y ritmo lento con el que luego nos haríamos bastante amigos, me dijo que vivía Ronaldo. Al rato de estar sentado charlando en la puerta de la casa, llegaba en bicicleta un personaje de unos cincuenta años, bigote tupido pero ni muy ancho ni muy largo. El legendario Ronaldo tiene una colección de discos de vinilos de aproximadamente 15.000 piezas, lo que hace que como sus casa es muy pequeña la mayor parte esté ocupada por los discos de pasta. En su casa todo es permitido, cualquier tipo de infusión, como de humo, como de expresión artística, es así que sus paredes están todas dibujadas, con retratos, de Lennon, de el mismo, tanto como dibujos abstractos,quién quiere intervenir, puede.





Ese fue el primero de varios días de charlas compartidas en la cocina de Ronaldo, de paredes de ladrillo y de cuchillos de todos los tamaños y formas colgados. Las charlas eran entre cachaças, risas, humos, reflexiones metafísicas y zoológicas. Varios de los días que fuimos Ronaldo estaba lavando, cosa que no hacía desde noviembre. Su ropero constaba basicamente de dos camisetas, un par de chanclestas y veinte bermudas, nunca lo vi de camiseta. El tiempo aproximado que usaba cada bermuda era de una semana y media según él.


En otra de esas noches conocí a Natal (navidad en portugués) un pintor primitivista, de piel bien negra y de unos 55 años con el que también hicimos una gran amistad, algunas noches conversábamos hasta el amanecer de arte, de música y en fin de lo que nos viniera en ganas. La casa de Natal está decorada de una forma muy curiosa







Ya el primer día por obra del destino caí en una fiesta íntima, donde había un fuego prendido con una plancha arriba, ahí se tiraban los camarones y cuando estaban hechos que estaban bien rojos, se le ponía un poco de limón gallego, que es uno naranja por dentro y un poco más dulce, pero igualemente ácido, y al buche el manjar del mar. Esa noche de guitarras y percusiones con lo que se tuviera a mano, me presentaron a Gurú, este es hijo de Militao me dijeron. Gurú es el mestre del aerial (maniobra de surf de saltar con la tabla y volar por unos segundos) me agregaron. En esa fiesta conocí a Rolao dibujante y tallador en madera, que por esa época andaba haciéndoles tatuajes gratis a sus amigo, casi me hago uno, pero no encontré un motivo que me llamara la atención.

Hice tres paseos que fueron preciosos, el primero fue la pesca de camaron al Río Dulce, en esa ocasión salimos con Rolao y Gurú en un bote, y navegamos como cuatro kilómetros río arriba, llegamos a una fazenda donde vivía una gente macanuda, comimos unos cacaos, y unas acerolas, y nos tiramos al Río en busca de los camarones, estos generalmente se cazan con la mano metiéndola en los agujeros de barro que se encuentran abajo de los juncos y de las plantas de agua, por esto hay que meterse entre las plantas a veces un metro y medio abajo del agua. Puse mucho empeño en pescar algún camarón, ya que quería que me reconocieran el trabajo, por eso mientras ellos sacaron más de una docena en una hora yo investigaba metiendo la mano en todos lados entre los musgos , pero por falta de costumbre cuando tocaba algo que se movia en vez de apretar, sacaba rápido la mano. Estuve una hora en el agua y nada. Después agarré unos cacaos y me puse a comer sobre la canoa, luego pensé que eso no podía quedar así, me tiré de nuevo y luego de veinte minutos en el agua, me pareció palpar algo en un hueco, apreté y cuando saqué la mano salió un camarón largo como un gato más o menos, ahí grité “pegué um” y en seguida Gurú grito “olha Rolao o gringo pegó um pitu (camarón)” “ ehhh gringo parabens” gritó desde lejos y me aplaudieron entre los dos. Fue una tarde increíble.



Otro día fui con Anildo el cazulo (hijo más chico en Brasil) de Iná, al proyecto Tamar, que es una ong que trabaja en todo el litoral, desde Ceará hasta Santa Catarina, protegiendo las tortugas. Ahí conversamos un poco sobre las diferentes especies, y me dijeron que iban a limpiar la piscina de las tortugas, a lo que obviamente ofrecí mi ayuda al instante. Ahí comenzamos a limpiar las tortugas gigantes, de 20 o 30 años cada una, de hasta 150 kilos algunas. Ahí compartimos un momento lindo entre las tortugas, lo que cerramos con una café compartido al final.









Volvimos caminando por la playa los siete kilómetros desde la reserva hasta el pueblo, en ese trayecto la playa está llena de refugios creados por pescadores, con los palos que trae la corriente. En el camino comenzamos a recoger todo tipo de fruta, que caen en el Río Doce y el agua las trae, recogimos caja (fruta naranja parecida a un quinoto, muy buena para jugos), jenipapo y coco. Fue una caminata linda por la ribera del océano.














Otra tarde fuimos a una isla con Mariola, Dudú fumos de canoa, comimos unos cacaos y luego volvimos para hacer una feijoada.





Cada día en Regencia fue increíble, con una familia que me hizo sentir como en casa, con una barra linda de amigo pescadores\surfistas con los que compartimos momentos increíbles y con una belleza natural que deslumbraba.







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viernes, 17 de abril de 2009

Linhares y Mestre Militao



Para llegar a Linhares desde Vitoria, Mestre Militao utilizó su amplia red de contactos, para conseguir un aventón en un omnibus que se encargaba de llevar a personas al hospital público de Vitoria para ser atendidos por especialistas. Estuvimos esperando dos horas a una veterana que saliera del otorrino, y cuando la fuimos a buscar ya se había ido, por lo que el chofer la buscó por toda la ciudad. Por lo que demoramos 6 horas en hacer un trajecto de 180 kilómetros.


Cuando llegamos Militao me estaba esperando en la puerta de un club, así qeu luego de las presentaciones cargué las mochilas al hombro y enfilamos para us casa. Militao es un tipo conocido por toda la ciudad, cuando va caminando le gritan, lo saludan, lo invitan una cerveza, es un tipo muy querido. Luiz Mauro como es el nombre completo de nuestro amigo, fue paracaidista del ejército y en esa época recorrió todo Brasil, por lo que conoce todos los límites desde el amazonas, pasando por el litoral con su infinidad de islas, el centro oeste por Mato Grosso, hasta el Sur por Río Grande.




En la casa de Militao vive su esposa Solange, y cinco de sus hijos, dos varones y tres mujeres, con los que entable una muy buena relación, sobre todo con Jazmine y Tanni que tienen 14 y 18 respectivamente. Con ellas salía a caminar y conversábamos bastante. Los cinco hijos de Militao hacen Capoeira Angola, por lo que las hijas si bien son adolescentes tienen una musculatura de levantador de pesas. En la casa de Miltao se come frente al televisor como en la mayoría de las casas de Brasil, een esta casa la televisión se prendía cuando se levantaba el primero y se apagaba cuando se acostaba el último.



Cuando llegué había una olla grande donde había como en una salsa de tomate una cabeza de pescado que sobresalía y parecía que me miraba, también tenía banana, fue la primera vez que vi una moqueca, comida tradicional en los estados de Bahía y Espírito Santo.

Salimos con Militao y tomamos una cerveza en cada bar que nos invitaba algún amigo de él, luego me presentó a medio Linhares desde la barrendera del municipio hasta el prefecto, todos lo conocen y lo respetan. En ese roteiro llegamos a casa de unos pescadores y conversamos sobre como se encontraba el río, y luego fuimos a la casa del vice prefeito y nos tomamos un café con leche, con galletitas y queso minas, el más común por estos lares.







Militao es un tipo con el que no me gustaría tener problemas, sabe ocho artes marciales y es mestre de capoeira, por lo que aun llegando a los cincuenta parece tener treinta años. Trabaja con medio ambiente y tiene una conciencia ecológica muy grande, es un tipo que entra a un bosque o mata solo con un cuchillo, y se queda dos semanas haciendo investigaciones comiendo y bebiendo de lo que la naturaleza le brinda.

En una de esas salidas paramos en un bar, en frente a una lagunita artificial preciosa, conversando me dijo que esa laguna en otra época estaba muy contaminada, llena de basura, y con una mata baja, pero que él había hecho un proyecto y en un año lograron limpiar toda la laguna, ahora hasta se puede pescar.



La gente a la vez que lo respeta le teme un poco, porque tiene historias de haberle dado surras a varios fazenderos, que estaban desmatando la zona, como también a varios narcotraficantes, sin embargo cuando se le conoce, se encuentra un tipo generoso, hospitalario y curioso.
Me resultó interesante, porque no tiene educación formal, más allá de la escuela, pero es un tipo con un conocimiento muy profundo de la cultura afrodescendiente, tanto como de la biogeografía autóctona, así como de la historia de sus antepasados. Militao me dió una cantidad de contactos por todo Brasil que me ayudaron a conocer otras familias, y amigos, por lo que fue mi guía espiritual, en las semanas que siguieron.
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lunes, 9 de marzo de 2009

Despedida de Río (aprete aquí)


Faltando pocos días para irme de Río, se me ocurrió hacer algun encuentro que reuniera a los amigos con los que había compartido buenas veladas. Como me iba miércoles y la idea se me ocurrió el sábado no quedó más remedio que hacerlo el lunes, ya que no quería hacerlo el día antes de mi partida ya que para hacer dedo y ruta hay que estar bien descansado y con las neuronas atentas.


Para que la gente fuera a dicho evento, y se sumara más gente interesante decidí hacerle una publicidad, porque no es fácil movilizar a la gente un lunes de noche, por lo que hay que generarle un poquito de expectativa y a su vez un poquito de compromiso. Decidí hacerlo en una playa tranquila y solitaria, donde cada uno pudiera tomar o fumar lo que quisiera, así que lo hicimos en playa Urca, playa hermosa con una paz absoluta durante la noche. Estuve el día empeñado en conseguir algún dispositivo portátil, armando un lista de música y conseguir algo para tener bebida fría. Con ayuda de Cris, de los Chilenos y de Fer solucionamos todas estas cosas de importancia primera para una fiesta. Así que impuntual pero en hora me embarque a las 9:15 para la playa a esperar los invitados.





Cuando llegué con la conservadora llena de cerveza y hielo sobre los hombros. Había un montón de pescadores y una rueda de gente tocando samba, no había ni siquiera pensado la posibilidad de tener samba en vivo, pero por esas cosas de la vida, se dió que tuvimos una orquesta invitada.

A partir de aquí me preguntó un pibe si yo era el Pebete, el venía a mi despedida se había enterado por la página de Couchsurfing (organización que me permite quedarme en casas de personas y que la mayoría de mis amigos de Río pertenecen) que había fiesta y cayó. Era un estadounidense muy macanudo de madre argentina que venía de laburar en Bahía en el cultivo del café. Luego comenzó a caer más gente y se comenzó a armar la fiesta.

Farlouche usando alguna técnica de cortejo (se denota en la posición de sus manos)


Cayeron Erna y Antonio, Fer, Cristiana, Marco (francés que conocí en casa de Cris apenas llegué), un polaco fenómeno cuyo nombre no recuerdo que se tocó unas músicas polacas con la viola y que vino con un italiano, estuvo Juliana (amiga con la que compartimos el gusto de la poesía, que me prestó el libro de Vinicius) con Pedro, dos chilenos altas fichas, Frank y Álvaro, Johnny y mi amiga peruana Katia.

Farlouche, Pebete, Chris, Frank y Alvaro



Ahí cuando terminó la orquesta, arrancó una guitarreada antólogica entre folklores de diferentes regiones, rock and roll, algun sambita, y temas infaltables en cualquier guitarreada como Guantanamera y la Bamba


comenzaron a sonar los temas que habíamos preparado, pero como solo tenía el mp3 y un parlantecito que se sonó todo, no podíamos elegir las canciones ya que se paraba, así que tuvimo que dejar lo que venía, aun así se escuchó una mezcla muy extraña de músicas entre las que se encuentran: José Luis Rodriguez "El Puma" la gente va llegando al baile, Tic Tic Tac de Carraspicho, Gladys la Bomba Tucumana Pollera amarilla, Puerto Montt Iracundos (como la sabían los peruanos y los chilenos), Locomía Rumba Samba Mambo, Red red wine UB 40, The sign Ace of Base, Violeta Alcides, Bee Gees, I will survive Gloria Gaynor, entre otros hits. El polaco me decía que era un fenómeno por la lista.


Ahí se picó un baile generalizado, en la playita, donde se danzó hasta altas horas de la noche, como verán en la foto con un equipo de audio (el que tengo en la mano) privilegiado.


Como broche de oro, se hizo la noche antes de mi partida una comida muy rica de tallarines con pollo, castana de caju, berenjena, tomate, xuxu, etc.

Hasta aquí la crónica de mi despedida, gran abrazo.

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